Hacía tiempo que en el país no se registraba una actividad cargada de tanta ternura y conmoción como el encuentro Quiéreme como soy, celebrado el domingo en el estadio Quisqueya con la participación de estrellas de Grandes Ligas, artistas y figuras del medio en apoyo a personas especiales. Aunque muchas luminarias se han caracterizado por su solidaridad con los más necesitados, con su presencia en el partido de softball y los gestos a favor de los discapacitados demostraron una extraordinaria calidad humana. Además de recaudar fondos para apoyar entidades que luchan en favor de las personas especiales, la fundación Quiéreme como soy, presidida por Oscar Villanueva, ha logrado también crear conciencia en la población, que es quizás lo más importante. Con su masiva presencia la gente se identificó con los objetivos de un encuentro en que los grandes protagonistas fueron los discapacitados, sobre todo los niños especiales. El evento se presta a reflexionar sobre la necesidad de programas bien diseñados, en lugar de dádivas, para convertir a los discapacitados en personas útiles a través de educación y oportunidades. Y más cuando después de todo hay tan buenos ejemplos en la vida y hasta en el país.
Tapas ni barandillas
Unos 20 kilómetros de la marginal de la autopista Las Américas han sido dejados sin tapas del alcantarillado ni las barandillas. Ladrones que se mueven con habilidades fantasmales han podido cargar con las pesadas piezas sin que nadie pudiera detectarlos. Por la sustracción de las tapas, en la avenida sólo han quedado los peligrosos boquetes para peatones y conductores, así como para el sistema de alcantarillado. Y es obvio el riesgo que representa para los automovilistas la falta de barandillas en una marginal, por demás de mucho tránsito. El robo de piezas para convertirlas en chatarras con fines de exportación se ha convertido en un lucrativo negocio. Cables del tendido eléctrico y de las empresas telefónicas, piezas de puentes, torres de energía, estatuas y todo lo que puede fundirse es robado con una facilidad espantosa. Lo que ha ocurrido en la marginal de la autopista Las Américas no es más que otro episodio de la magnitud alcanzada por el negocio de metales.

