Sometimiento hasta el tuétano
Como prueba de que la corrupción ha infectado al tuétano de la sociedad se resalta la noticia de que más de 800 estudiantes de cuarto año de bachillerato podrían repetir el curso por estar involucrados en el fraude de las Pruebas Nacionales. Esos alumnos, debidamente identificados, incurrieron en trampa al examinarse en las pruebas de Lengua Español y Matemática y, por tanto no podrán ingresar este año a la universidad. El Consejo Nacional de Educación determinará si castiga a esos estudiantes con la reprobación o si les permite someterse a un segundo examen. Se trata de una nota triste porque se refiere a un fraude en el que participaron cientos o quizás miles de estudiantes, muchos con consentimiento y financiamiento de familiares. Es ese un síntoma terrible de la expansión del cáncer de la corrupción por todo el tejido social. Los fraudes en las Pruebas Nacionales es práctica antigua, a la que el secretario de Educación, licenciado Melanio Paredes, procura ponerle freno definitivo, con el sometimiento a la justicia de profesores, técnicos y funcionarios de la cartera involucrados en esa infracción criminal. Penoso es decirlo, la corrupción está en todas partes, por lo que fuego ha de ser en todas las direcciones.
Problema eterno
No es mucho lo que ha mejorado el deprimente servicio de energía eléctrica después del apagón general de antier que se prolongó por 17 minutos y muchas horas más para retornar a la relativa normalidad. Aun con el reingreso al sistema de la planta AED-Andrés, cuya salida ayer provocó el apagón, el servicio continuó precario, sin aparente posibilidad de que mejore sustancialmente. Es difícil entender que las autoridades apliquen sucesivos aumentos en la tarifa eléctrica , de hasta un 20 por ciento, al tiempo que se incrementan los apagones, que ya superan las diez y 12 horas, como períodos mínimos en gran parte del territorio nacional. El déficit ayer superaba los 350 megavatios, por lo que se teme que al menor parpadeo se produzca otro apagón general. Se ha dicho que tales interrupciones son de tipo financiero, provocadas por generadores que reclaman del Gobierno pagos atrasados por centenares de millones de dólares. Así no se puede.

