Sorprenden los detalles ofrecidos por el ministro de las Fuerzas Armadas, Pedro Rafael Peña Antonio, al dar cuenta de un alarmante tráfico de armas. El funcionario dice que las armas largas y cortas son adquiridas por organizaciones criminales, de las cuales se supone que tiene conocimiento. Lo que extraña es que conociendo los pormenores del tráfico de armas, las Fuerzas Armadas y los organismos correspondientes se conformen con hablar de la operación como si se tratara de un problema común. De hecho, las numerosas armas de fuego de alto calibre, cargadores y cápsulas confiscados durante un operativo en depósitos de la Dirección General de Aduanas en Santiago y Cotuí han sido relacionadas con una red que operaría en diferentes puntos del país. La evidente indecisión de las autoridades para enfrentar el alarmante tráfico de armas que reconoce se presta a múltiples conjeturas. Es imposible de descartar que de ser como alega el ministro de las Fuerzas Armadas en la operación estén involucrados pejes gordos, de esos que cuentan con tanta influencia que resultan intocables. No puede ser que los grupos criminales se muevan con l
Criterio sensato
Está en lo cierto el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Subero Isa, al advertir que el problema de la delincuencia no se va a resolver con un simple cambio del jefe de la Policía. Simplemente porque la enfermedad no está en la sábana. Destituir al mayor general Rafael Guillermo Guzmán Fermín sin propiciar un cambio profundo en las estructuras sociales y policiales es estar en las mismas. Al parecer se olvida que la Policía no es la que genera la delincuencia y la criminalidad que sí tiene que enfrentar. Subero Isa estima, con razón, que antes de destituir a Guzmán Fermín hay que propiciar un estudio profundo para determinar lo que ocurre en la Policía. El magistrado pide cautela con las críticas a las instituciones para evitar que luego las quejas sean por el caos. La verdad es que en medio de la situación que vive la población a la Policía le ha correspondido la parte más difícil, como preservar el orden y la seguridad. La sensatez es necesaria.

