Todavía no se concrete la expulsión durante la sesión de la Comisión Política convocada para este viernes los días del ingeniero Miguel Vargas Maldonado en el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) están contados. El hecho que desde ya se barajen nombres para sustituirlo indica, no obstante el apoyo que ha exhibido de 23 legisladores, que le tienen el agua puesta. Algunos que favorecen su expulsión sostienen que es irrelevante que Vargas Maldonado y su entorno no se integraran a la campaña del candidato presidencial Hipólito Mejía. Lo que censuran es la alegada traición al partido. Los perredeístas que se identifican con el sector que lidera Hipólito están dispuestos a comenzar la reconstrucción del partido desde cero, pero con lealtad a sus principios y no a intereses personales o particulares. Algunos, para evitar más traumas a la organización, han considerado que Vargas Maldonado debe renunciar voluntariamente de la presidencia del PRD, y permanecer en bajo perfil. Como muestra de la determinación e indignación de los perredeístas, gente del entorno de Vargas Maldonado, como el diputado Víctor González y otros dos dirigentes de la provincia Duarte han sido expulsados por alta traición.
Normar asistencia
El presidente de la Cámara de Diputados no se ha hecho esperar sobre el reglamento con relación a los legisladores de ultramar. La elección de los siete diputados ha sido uno de esos inventos políticos, rescatado de los tiempos de la colonización española, que sólo lesiona al fisco. Para legislar a favor de las comunidades en el exterior no había que abocarse a elegir congresistas. Las necesidades de esos compatriotas bien pueden ser canalizadas a través de los propios partidos políticos, de los embajadores y los cuerpos consulares, así como de otras entidades. Ahora hay que crear prácticamente un régimen especial para los diputados que representan a los dominicanos residentes en Estados Unidos, Puerto Rico, Panamá, Venezuela y Europa. Tratándose de un hecho consumado, el presidente del cuerpo, Abel Martínez, se ha ocupado de que se elabore el reglamento que rija la asistencia al hemiciclo de ese costoso invento para el erario que son los diputados de ultramar.

