Exclusiones y deficiencias marcan los seis años del régimen de Seguridad Social. Un baldón. Se ha establecido que si los afiliados del sistema contributivo no compran un plan complementario, la cobertura es prácticamente nula. En el tiempo que ha transcurrido el régimen sólo ha crecido en burocracia, pero no en atenciones a los pacientes. Se dice que los pacientes vuelven a enfermarse cuando en las clínicas les pasan las facturas por los servicios médicos o cuando van a una farmacia a comprar algún medicamento.
Los pacientes se quejan, pero sin que les hagan el menor caso. Personas con artritis, reumatoide, mieloma múltiple y con esclerosis se han quejado ante el Consejo Nacional de la Seguridad Social de la escasa cobertura del régimen contributivo, pero es como si perdieran su tiempo.
Pacientes con enfermedades de alto costo han decidido organizarse para presionar sobre sus necesidades. Alegan que ni reciben la cobertura correspondiente y que son víctimas de la negación de servicios de salud, sobre la base de que sus diagnósticos no están dentro del catálogo de prestaciones.
El cuadro a seis años de entrar en vigencia el sistema de seguridad social es dramático. Y un desafío para las autoridades.

