Las barbaridades en el Seguro Médico para Maestros (Semma) reveladas por una auditoría de la Cámara de Cuentas son para que se investiguen de arriba abajo, sin dejar el menor cabo suelto. Es lo menos ante la utilización de los fondos hasta para celebrar baby shower a una empleada, en tanto los educadores, sobre todo pensionados, carecían de servicios de salud. El festín con los recursos era tan alegre que sólo entre 2008 y 2009 el Semma acumuló pérdidas operacionales por 544,211,304 millones de pesos. Como si se tratara de una mina de oro y no de fondos aportados por los maestros, las pérdidas de enero a septiembre de 2010 ascendieron a 323 millones de pesos. Los privilegios de que da cuenta la auditoría permitían que el Semma financiara el 75 por ciento de la compra de vehículos por algunos de sus empleados. Todo el que tiene algo ver con las operaciones del Semma debe ser investigado sobre las monstruosidades reveladas por el experticio de la Cámara de Cuentas. No importa que la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) haga mutis sobre un escándalo que debe ser la más interesada en que se aclare. En el caso tiene el Departamento Contra la Corrupción otro reto para justificar su existencia.
Decisión conflictiva
El sector relacionado con la seguridad social no sale de un conflicto. La confrontación en torno a la resolución que crea los centros de atención primaria confirma que el consenso es mínimo en un sector plagado de intereses. Y lo peor del caso es que los platos rotos terminan pagándolos los usuarios. Tanto el Colegio Médico Dominicano (CMD) como la Asociación Nacional de Clínicas Privadas (Andeclip) han rechazado la resolución del Consejo Nacional de la Seguridad Social sobre los centros bajo el alegato de que tiende a crear un súper monopolio. El CMD señala que la decisión provocará la desaparición del ejercicio libre de la medicina, así como de muchas clínicas medianas. Y coincidió con Andeclip en que también privará a los pacientes de tratarse con sus médicos de confianza. La pregunta es si medidas tan conflictivas en un sector tan conflictivo no podían consensuarse. Los pacientes suelen ser los más perjudicados con el tirijala que desatan.

