Crisis
Las garras golpistas
Los efectos de la crisis generada por el golpe de Estado contra el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, se propaga muy rápidamente por Centroamérica, donde el peligro de confrontación militar o guerra civil está presente. Cientos de militares y civiles hondureños entrenan en la frontera con Honduras con la finalidad de integrar un ejército popular, que franquee el retorno del depuesto mandatario, lo que avisora días difíciles para esa empobrecida nación, hoy en manos del gorilismo. Mientras el presidente de Costa Rica anuncia que enviará a Tegucigalpa a su buen amigo Enrique Iglesias para complacer al presidente usurpador, Roberto Micheletti, militares hondureños masacraron una manifestación pacífica por el retorno a la constitucionalidad. Más grave aún ha sido la denuncia del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, de que los golpistas de Honduras planean un ataque contra esa nación, con el pretexto de que soldados nicas asaltarían un cuartel militar hondureño. La comunidad internacional no debería permitir que el clan golpista que desgobierna a Honduras incendie toda la pradera de Centroamérica con su alocada amenaza de agredir a su vecino Nicaragua.
Temor por temblores
El ingeniero Rafael Corominas Pepín, experto en cuestiones telúricas, ha aconsejado a la población no alarmarse por la repitencia de temblores que define como fenómenos naturales. Por lo menos cuatro movimientos telúricos se han sentido en Villa Altagracia y Azua, lo que ha causado preocupación en amplias zonas del Cibao y del Sur, por temor a que se produzca un templor mayor. Corominas Pepín considera que la población debería entender que esos sismos no constituyen desgracia ni maldición, sino fenomenos naturales. Son válidas también las afirmaciones del experto santiaguero, de que los temblores ocurridos en los últimos días no tienen ninguna relación con el caluroso verano, en razón de que son fenomenos que ocurren según sus propias leyes y que además son impredecibles. Los movimientos sísmicos han tenido intensidades de 3.8 y 4.6 en la escala de Richter y se han sentido en Azua, Barahona, Ocoa, Santo Domingo y Cotuí.

