Vale la pena ponderar el señalamiento del Equipo Eléctrico de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), de que el mentado Acuerdo de Madrid contiene cláusulas que permiten modificar los contratos y producir una reducción significativa en el precio del kilovatio hora que compran las distribuidoras a las empresas generadoras de electricidad. El vicepresidente de la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales, ingeniero Celso Marranzini, ha advertido que ese controvertido convenio no podría modificarse de manera unilateral porque acarrearía implicaciones jurídicas y económicas, pero la Comisión Energética de la UASD ofrece vías alternas que podrían ser provechosas, como su recomendación para que la CDEEE supla de manera directa el combustible que utilizan los generadores eléctricos, lo que conjuraría una distorsión que hace que esas empresas ganen más dinero mientras más suba el precio de los derivados del petróleo. Tiene razón ese grupo académico al afirmar que el subsidio eléctrico ha obligado a transferencias presupuestarias a la CDEEE por 155 mil millones de pesos en cinco años, además de las deficiencias operativas de las distribuidoras de electricidad, a la fórmula que se utiliza para calcular el precio de venta de la energía. No parece saludable un negocio donde unos intervinientes siempre ganan y otros siempre pierden.
El palode la gata
Los empresarios del transporte adelantan que aumentarán entre diez y 50 pesos los pasajes en carros y guaguas y los camioneros aseguran que también dispondrán de alzas en el precio de los fletes, lo que significa el palo de la gata para usuarios del transporte y consumidores en general. Aunque el Gobierno otorga casi cinco mil pesos mensuales en subsidios a más de 20 mil choferes, las empresas del transporte piden ahora subsidios para las gomas y lubricantes. Otros mentados sindicatos anuncian lo que denominan paros sorpresas, que no es más que dejar varados a miles de pasajeros durante horas picos del día, con lo cual se causa un serio trastornos a las actividades productivas. Tal parece que la población nunca podrá despertar de la pesadilla que por años ha significado el desorden y la mafia del transporte de pasajero y carga. Hasta un día.

