Lolita Lebrón, quien el 1 de marzo de 1954 se convirtió en mártir mundial por su participación en el ataque a tiros en el hemiciclo de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, fue sepultada con los honores y la reverencia de un auténtico símbolo. Al momento de ser arrestada por el ataque suicida, la legendaria luchadora proclamó a gritos: Yo no vine a matar a nadie, yo vine a morir por Puerto Rico. Esa convicción la mantuvo hasta el domingo, cuando a sus 91 años de edad su gran corazón emitió su último latido. Cientos de miles de personas que no compartían sus ideales independentistas la acompañaron en su despedida por la integridad que caracterizó su dura existencia. Tan firmes eran sus ideales que a los 80 años y con problemas de salud se integró a la protesta contra la Marina de los Estados Unidos en Vieques, por lo cual fue detenida y sentenciada a 60 días de prisión. Era una boricua y una nacionalista de pura cepa, pero también un gran ser humano que jamás renegó de sus principios en aras de ambiciones personales. Puerto Rico más que nadie siente orgullo de que una figura de las credenciales de Dolores Lebrón Sotomayor (Lolita Lebrón) forme parte de su acervo cultural e histórico. Por eso la apoteósica despedida.
Presión no decae
El Gobierno tendrá que sentarse a negociar con los transportistas de carga y de pasajeros para bajar la tensión sobre la indexación de los carburantes. Dirigentes de esos sectores están preparados para paralizar el transporte, al tiempo de acusar a los empresarios de negociar su oposición a la reforma tributaria. Mantener el subsidio del gasoil fue uno de los puntos que acordaron los hombres de empresa con el Gobierno, además de aceptar la indexación de los carburantes por un año como si se tratara de un mal menor. Blas Peralta, de la Federación Nacional de Transporte Dominicano (Fenatrado), mantuvo su llamado a un paro de 24 horas para el 10 de este mes. En tanto Juan Hubieres, de la Federación Nacional de Transporte La Nueva Opción (Fenatrano) señaló que la decisión sobre los combustibles generará protestas populares. Es obvio que pese a los elogios por el acuerdo a que arribó con los hombres de empresa el Gobierno no las tiene todavía todas consigo sobre las medidas fiscales.

