El empresario y asesor turístico del Poder Ejecutivo, Frank Jorge Elías, ha sido víctima de un atropello por partida doble. Primero con los tres meses de prisión como medida de coerción que se le impuso por la querella de violencia doméstica. Con los intereses que tiene no hay riesgos de que Jorge Elías pueda escapar para evadir el proceso judicial que se le sigue.
Y lo segundo ha sido por el corte de cabello a que fue sometido en el Centro de Corrección de San Pedro de Macorís, donde ha sido recluido.
El coordinador general del Modelo de Gestión Penitenciaria, Ismael Paniagua, ha justificado el abuso bajo el alegato de que la ley es igual para todos. Como Paniagua no puede ignorar que una jueza de San Pedro de Macorís declaró en febrero de este año inconstitucional los cortes de cabello, a raíz de un recurso elevado por el rapero Vakeró, es obvio que se trata de un abuso.
La magistrada Miguelina Mendoza Ramírez estableció que la norma que el funcionario ha defendido bajo el pretexto de la igualdad, es violatoria del artículo 43 de la Constitución, que consagra la libertad de culto y de conciencia. Los excesos de autoridad no son el mejor ejemplo combatir la censurable violencia doméstica. Más bien un bulto.
