Colorido
En desfile
Los símbolos patrios ondearon ayer domingo en Nueva York durante el cálido desfile que congregó a cientos de compatriotas en torno a la intersección de la avenida Las Américas y la calle 35, de Manhattan. Carrozas, agrupaciones musicales, culturales y deportivas pusieron el toque festivo y dieron más color a un desfile que marca las raíces de la comunidad. El alcalde Michael Bloomberg elogió a los dominicanos y resaltó el desfile como expresión de la diversidad cultural que caracteriza a la urbe. Bloomberg estuvo acompañado de Nelson Peña, presidente del comité organizador del evento; del cónsul, arquitecto Eduardo Selman; del gran mariscal nacional, Carlos Ruiz, y del gran mariscal internacional y presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), ingeniero Miguel Vargas Maldonado, y de otras personalidades. La comunidad dominicana en Nueva York no sólo es de las más numerosas, sino que se ha destacado por sus aportes en el deporte, la medicina, el comercio y otros renglones importantes de la economía. Se le reconoce también por su laboriosidad y desde hace un tiempo se ha dejado sentir en la política. Pero, como se evidenció durante el desfile, también tiene presente sus raíces patrias.
Brote en Tamboril
Tensan más las relaciones domínico-haitianas confrontaciones como las ocurridas en Tamboril a raíz de la muerte de un criollo. El crimen de Jesús Rivas Polanco, que se atribuye a un haitiano no identificado, todavía no ha sido esclarecido, pero desde que se conoció el caso compatriotas de la zona decidieron tomar venganza. Viviendas de unas 15 familias haitianas fueron quemadas y destruidas por vecinos de Canca la Reina en represalia por la muerte de Rivas Polanco, ultimado a palos y puñaladas para despojarlo de 8 mil pesos en efectivo, la motocicleta en que se desplazaba y de un celular. Por el crimen, que es investigado por la Policía, hay ocho haitianos detenidos. Pero antes que concluyan las pesquisas dominicanos entraron en acción tomando la justicia en sus manos. La confrontación sacó a relucir odios y malquerencias que han enturbiado las relaciones domínico-haitianas. En aras de la justicia ambos sucesos tendrán que ser aclarados.

