Reformistas
Por las contradicciones que matizan el proceso hay quienes definen como un éxito que el proceso de reunificación llegue sin resquebrajarse hasta enero próximo. La condición de la vicesíndica Alexandra Izquierdo de que se restituyan en sus cargos a los disidentes es una señal de lo escabroso que resulta un proceso para muchos más mediático que real. Al retornar con los cargos que detentaban cuando se unieron al presidente Leonel Fernández, los disidentes se la ponen difícil a la organización. La impresión que se tiene es de que no hay sinceridad ni voluntad en reconstruir ese partido sobre sus viejas bases. La vicesíndica y otros antiguos reformistas que están en el Gobierno han dado la nota de que no están por sacrificarse, sino de que prefieren la comodidad del poder. De no ser así aceptaran reintegrarse sin condiciones que, a la postre, tampoco son relevantes.
Precio de la ignorancia
Más que desesperación, los 4.1 millones de pesos que habrían pagado 49 náufragos para entrar ilegalmente a Puerto Rico es el precio de la ignorancia.
Porque con ese capital reunido para una aventura que al parecer terminó en tragedia se puede levantar cualquier negocio que deja para vivir sin mayores apuros.
Quizás la falta de orientación, de oportunidades o atraídos por el espejismo, los desaparecidos desde hace 33 días , luego de salir en una embarcación para Puerto Rico, terminaron en manos de una red internacional de traficantes ilegales.
Familiares y todos piensan lo peor del grupo del que hasta hoy lo único que se sabe es que está desaparecido en el mar. Los viajes son organizados con el más absoluto misterio como para que no haya a quién reclamarle.
Al revelarse que los frustrados viajeros se desprendieron de 4.1 millones de pesos las autoridades deben pensar en la realidad de esas familias que optan por ese tipo de aventuras.
Si las tragedias no han intimidado a la gente para embarcarse en las travesías es porque se está dispuesto a todo, incluso a perder la vida. Es triste y desconsoladora que haya quienes piensen y actúen de esa manera.
Está bien que se persiga a los cabecillas de la red de traficantes ilegales, pero también que se evite que por desesperación o ignorancia la gente se juegue la vida en travesías tan arriesgadas.

