Los últimos incidentes en envasadoras de gas ameritan que el negocio sea sometido a controles más rigurosos. La explosión de una planta en El Jobo, Tamboril, dejó 14 heridos, incluyendo cinco bomberos, y afectó vehículos y viviendas que estaban en la periferia. El estallido, que tuvo que ser sofocados por bomberos de Santiago, Moca y Licey, habría sido causado por la filtración del carburante en una manguera. Y si no hubo mayores consecuencias en el incendio en una envasadora de Tropigás, en el Evaristo Morales, causado por el estallido de un transformador del sistema eléctrico, se debió al dispositivo de seguridad de que dispone la empresa. Las plantas están ubicadas regularmente en lugares poblados, por lo que es necesario asegurarse de que su operación no represente un peligro para la población. Como ha planteado la Iglesia Católica y la Asociación Nacional de Detallistas de Gasolina (Anadegas) hay que regular y controlar desde los permisos hasta los servicios que prestan a la población. Envasadoras que no reúnan las condiciones necesarias, sobre todo en materia de seguridad, deben ser clausuradas de inmediato. El negocio del gas es demasiado peligroso para que opere sin controles rigurosos.
Pesquisa exhaustiva
El atentado con un carro bomba que causó decenas de heridos y cuantiosos daños en un edificio de Bogotá tiene que ser investigado a fondo, además de repudiado. Se presta a suspicacia que la acción terrorista contra el edificio donde operan Radio Caracol y la agencia española de noticias Efe ocurriera tras Colombia y Venezuela normalizar sus relaciones diplomáticas y comerciales. Pero también a menos de una semana del presidente Juan Manuel Santos juramentarse en la primera magistradura de la nación. El atentado ha sido la respuesta a las gestiones de paz de Santos, quien con ese propósito desistió de investigar la denuncia de su antecesor Alvaro Uribe sobre supuestos campamentos de la guerrilla colombiana en Venezuela. Los gobiernos y sectores que han condenado el atentado tienen que exigir el hecho sea aclarado y los responsables sometidos a la acción de la justicia. El hecho es también una señal que el presidente Santos debe tener muy en cuenta.

