Una nación destruida y un espantoso reguero de cadáveres es el tenebroso balance que deja la salida oficial de las tropas estadounidenses que desde hace siete años pelean en Irak. Más de 150 mil iraquíes, en su mayoría civiles, y unos cinco mil soldados estadounidenses han muerto durante la fatídica ocupación militar a la que ha puesto fin el presidente Barack Obama. Tesoros históricos considerados patrimonios de la humanidad fueron saqueados o destruidos por abusivos bombardeos con los que no se consiguió ni siquiera encauzar un sistema político basado en la democracia. La guerra, que nunca debió comenzar, fue una pérdida total, cuyo mayor precio lo han pagado los iraquíes en todos los aspectos. Estados Unidos sólo ha puesto fin a la invasión auspiciada por el presidente George W. Bush, porque unos 50 mil soldados permanecerán en el territorio en labores de cooperación y asistencia. La verdad es que Obama ha cumplido su promesa, aunque tuviera que esperar demasiado tiempo tras demostrarse que no existían las armas químicas que sirvieron de pretexto a la invasión. Las tropas se marchan sin dejar siquiera un Gobierno estable, en tanto los atentados terroristas están a la orden del día. ¡Qué legado!
Imagen de Danilo
Danilo Medina parece apoyarse en una nueva estrategia en su determinación por ganar la nominación presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD). La creación de movimientos externos y el despliegue de vallas en puntos estratégicos se inscriben dentro de la dinámica concebida por el precandidato peledeísta para impulsar sus aspiraciones. Los aprestos reeleccionistas no lo han frenado. Y antes que confrontaciones internas, que siempre dejan sus secuelas, es obvio que ha optado por gestos más sutiles y persuasivos para despejar incógnitas sobre su decisión. Con un estilo bien administrado Danilo se desmarca del Gobierno sin criticar, sino a través de un discurso que se apoya en la producción, la educación y el turismo para enfrentar el desempleo y mejorar las condiciones de vida de la población. Pero el acento lo ha puesto en los movimientos externos y en las muchas vallas que recrean una imagen de seguridad, armonía y confianza.

