El hemisferio Norte sufre las más cruentas nevadas y ola de frío en más de medio siglo, lo que se atribuye a los efectos del cambio climático, que también ha producido intensas lluvias y desbordamientos en zonas de Brasil y Suramérica, con saldo de casi un centenar de muertos y miles de damnificados. Asia, Europa y Norteamérica están virtualmente bajo nieve, tanto que China y Corea padecen la peor nevada en 60 anos. En el Reino Unido hay parálisis económica por el mal tiempo y en España se suspenden decenas de vuelos por el cúmulo de nieve en los aeropuertos. El 60 por ciento de la población de Estados Unidos sufre este fin de semana temperaturas entre 0 y 10 grados centígrados, con nevadas y heladas que han producido más de una veintena de muertos, incluido una anciana de 88 años que murió de hipotermia porque carecía de calefacción en su domicilio. En la Florida, la producción de cítricos está a punto de perderse a causa de las bajas temperaturas y hasta en La Habana, Cuba, el termómetro marca menos de tres grados Celsius. Algo raro sucede en el planeta.
Comedia ni farsa
La reunión convocada por el Gobierno con sindicatos y empresas del transporte de pasajeros que mantienen alzas en los precios del pasaje no debería concluir en otra comedia o farsa sin ningún resultado concreto, porque los ciudadanos de a pie no resisten el calvario que significa un incremento de hasta un 50 por ciento para abordar un concho o una guagua. En un primer encuentro, encabezado por el presidente Leonel Fernández se llegó a ninguna parte, aunque los empresarios del transporte mantuvieron los precios del pasaje un poco más arriba de las nubes. Se admite que ha sido exorbitante el alza en los precios internos de los combustibles dispuesta por el Gobierno a principio de año, pero hay que señalar que la reacción de los transportistas fue desproporcionada, al disponer aumento en los pasajes que en muchos casos superan los 30 pesos. El director de la Oficina Metropolitana de Servicio de Autobuses (Omsa), Ignacio Ditrén, tendrá que recabar voluntad política y respaldo a las medidas que deban adoptarse para liberar a la población de tan pesada carga. Las expectativas no son halagüeñas. Hay que decirlo.

