Los asesinatos de periodistas, disputas y confrontaciones sobre el ejercicio y la querella del fundador de WikiLeaks contra el periódico británico The Guardian son sólo algunos de los muchos casos que han puesto el periodismo en la picota. Si bien no se trata de ninguna nueva era sobre los medios y el ejercicio de la información, los casos son muy sintomáticos de los desafíos éticos y profesionales a través de los cuales navega el periodismo. Tras el escándalo mundial con la divulgación de cables confidenciales de la diplomacia estadounidense, el periodista Julian Assange, fundador de WihikiLeaks, está en el ojo de otra tormenta por amenazar con publicar los más de 250 mil cables del Departamento de Estado sin proteger a las fuentes informativas. Los cinco grandes medios a los que confió la publicación han rechazado la decisión de Assange, quien de paso está molesto por el método informativo del británico The Guardian. Al combinarse con los escándalos que sacuden a Inglaterra por el espionaje telefónico de los medios del magnate Rupert Murdoch, el incidente que protagoniza Assange expone los desafíos periodísticos. Por lo que se advierte parece que la prensa se debate en la disyuntiva de exponer la realidad o callarla.
Energía y educación
Las vistas públicas sobre la Estrategia Nacional de Desarrollo ha devenido en termometro para medir las preocupaciones de un sector importante de la población. La solución al problema eléctrico y la mejoría de la calidad de la enseñanza son dos de los principales reclamos formulados por los expositores. Aunque también se ha expuesto la necesidad de proyectos concretos para combatir la criminalidad y el narcotráfico, el énfasis en la energía y la educación ausculta el sentir de la gente sobre el desarrollo. Y es que por más autobombo y estadísticas la gente siente que no se ha hecho lo suficiente para superar el problema eléctrico ni impulsar la educación. Antes que encerrarse las autoridades deben tomar en cuenta que en todas las actividades resalta la necesidad de una mayor inversión en educación, no precisamente como un fenómeno de moda, sino como real base para el futuro. Las vistas públicas en el Congreso han despejado cualquier duda al respecto.
