El encuentro entre los cancilleres de Haití y República Dominicana sobre la veda a la importación de pollos, huevos y productos cárnicos otorga al conflicto la dimensión de asunto de Estado. Y también indica que las autoridades dominicanas se equivocaron largo a largo en el manejo del problema, sobre todo tras anunciar que la restricción sería levantada en cuestión de horas.
Después de entrevistarse con representantes del Gobierno haitiano, el ministro de Industria y Comercio, José del Castillo Saviñón, anunció que el impasse, que ha supuesto cuantiosa pérdidas para los productores nacionales, sería resuelto al día siguiente del encuentro.
Pero, antes que señales de avenencia, las autoridades haitianas las ponen cada vez más difícil con las condiciones que enarbolan para levantar la prohibición. Cuando el canciller de Haití, Richard Pierre Casimir, entiende que debe entrevistarse con su homólogo Carlos Morales Troncoso para abordar el problema es porque el caso tiene más dimensión que un mero cotilleo periodístico.
Y por tanto lo tratan a nivel de Estado. Las autoridades debieron captar la señal desde un primer momento y de esa manera se hubieran evitado los papelazos en torno al conflicto. Al margen de otras consideraciones.

