El Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) parece que desea convertir la elección de los presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados en una película de suspenso.
Es lo que explica la indecisión para ratificar a Reinaldo Pared Pérez y a Abel Martínez Durán en sus respectivos cargos, cuando en definitiva será lo que tendrá que hacer. No tiene más alternativas. Lo de Pared Pérez, por cuestión de jerarquía, se cae de la mata.
Pero además de ser el secretario general del PLD se las ha jugado para blindar los intereses de los Gobiernos de su partido, de la propia organización y de sus compañeros legisladores. Puede decirse que en su caso confluyen jerarquía y méritos, aunque no se compartan muchas de sus acciones.
En cuanto a Martínez Durán, joven y hábil, ha sido quien ha garantizado la armonía con los legisladores de la oposición. Son otros quinientos si los peledeístas entienden que por el control mayoritario que tienen en ambas cámaras no hay problema en rotar a los presidentes de los cuerpos legislativos.
En ese caso, se trataría de una desconsideración a su secretario general en el Senado y de una arriesgada aventura en la Cámara de Diputados. Por jerarquía y habilidades Pared Pérez y Martínez Durán se presentan como los candidatos naturales para repetir en sus cargos.
