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Dólares a borbotones

La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha encendido la máquina de “fabricar dólares”, en un intento por  frenar la caída de la economía hacia el pantano de la deflación, aunque esa inyección de inorgánicos coloca a las finanzas estadounidenses en  riesgo de  sufrir una hiperinflación y hundir aún más al dólar. En tres meses, esa “máquina” ha tirado a las calles más de 600 mil millones de dólares, mientras las autoridades monetarias adelantaron que  seguirán creando “dólares de la nada”, en último esfuerzo por detener la caída generalizada de precios. La Fed optó por emitir  miles de millones de papel moneda, ante el fracaso  de su más reciente esfuerzo por  animar la economía, que consistió en  transferir dinero a los bancos a tasa cero para promover el crédito. La impresión de  grandes cantidades de dólares coloca a la economía estadounidense en riesgo de hiperinflación y acrecienta el temor de  inversionistas que prefieren  convertir sus capitales a otras monedas, al perder fe en los billetes todavía calientes que lanza la “maquinita de hacer dólares”. Entre las grandes economías, sólo Japón ha recurrido a la emisión sin control  de papel moneda para  estimular  crecimiento económico. La verdad es que  el dólar ha sido colocado en capilla ardiente.

Malas nuevas

El Gobierno de España ha presentado un proyecto de Ley de Extranjería para endurecer la persecución contra indocumentados y restringir el ingreso de inmigrantes legales, lo que sin dudas afectaría a miles de dominicanos y sus familiares que residen o desean residir en territorio español.

La nueva ley ampliaría el plazo de retención de 40 a 60 días a inmigrantes ilegales y también restringe el criterio de reagrupamiento familiar, lo que haría más difícil que  parientes de  inmigrantes legales reciban  visado de residencia.

Los inmigrantes que residen en España sufren hoy los efectos de la más alta tasa de  desempleo de toda Europa (17.4 por ciento), lo que se refleja en una disminución en las remesas que envían hacia sus países de origen.

Hay que esperar, por tanto,  una drástica disminución de los euros que  se reciben aquí enviados por la activa comunidad dominicana en España, cuyos integrantes además confrontarán dificultades para  gestionar visados a sus familiares directos.

Una situación similar padecen  dominicanos que residen en Italia, Alemania, Suiza y Holanda, acosados todos por severas restricciones migratorias, desempleo y discriminación. Son tiempos grises.

El Nacional

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