Miguel Vargas Maldonado, durantemente cuestionado por connotadas figuras del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) que lo acusan de traición, ha revelado que Danilo Medina le propuso que lo acompañara como candidato a la vicepresidencia. La oferta, que habría sido canalizada a través de Hatuey De Camps, puede ser una señal de que entre el presidente del PRD y Medina hubo contacto, aunque no acuerdo. De Camps, presidente del Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD) y quien apoyó a los candidatos del PRD, habría llegado con el recado antes de Medina escoger a Margarita Cedeño de Fernández como compañera de fórmula. Con la revelación es obvio, por demás, que Vargas Maldonado trata de reafirmar su integridad perredeísta frente a los sectores que lo acusan de favorecer al candidato oficialista en desmedro de su partido. Ratificado en la presidencia del PRD por el Tribunal Superior Electoral, Vargas Maldonadose ha resistido a negociar una salida a la división que ha dejado en la organización el proceso electoral. Está por verse cuál será el efecto de la revelación, aunque puede darse por descontado que en nada ayudará a la reconciliación del perredeísmo.
Siria se desangra
El atentado que costó la vida al ministro de Defensa y otros funcionarios podría acelerar la caída del Gobierno sirio. La muerte de los oficiales, entre los que figura un cuñado del presidente Bachar El Asad, ha sido el golpe más contundente desde que estalló la rebelión en la nación árabe. Se especula que El Asad, de 46 años, de los cuales lleva 12 con el control de la nación, ha sacado a su familia de Damasco, la capital, escenario de intensos combates. E incluso que el propio El Asad pudo haber dejado la ciudad. Figuras importantes del régimen han desertado para unirse a los rebeldes, que ya controlan algunas zonas fronterizas. La magnitud de los combates podrían ser una señal de que el Gobierno sirio está cerca de caer. Hasta aliados como Rusia han comenzado a mostrarse distantes de El Asad. Los observadores dicen que el poder se esfuma, no sólo en las alturas del Gobierno, sino en la calle, donde la oposición es cada vez más fuerte. Parece que es cuestión de días.

