Página Dos

Radar

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Por la confusión y rechazo que han surgido, el Consejo para el Desarrollo Histórico de Santiago debe precisar tanto el interés como el alcance del proyecto sobre la remodelación del centro de la ciudad.

 Es positivo, pero no suficiente, que se garantice que en la demolición de las estructuras circundantes de la catedral Santiago Apóstol se respetará el consenso entre todos los sectores. Al menos un segmento importante ha manifestado su determinación de impedir que se mutile la arquitectura y la historia de Santiago con una restauración cuyos costos y objetivos merecen transparentarse.

Ante la ola de rumores, el Consejo ha aclarado que no se ha tocado el traslado de la sede de la entidad Acción Callejera ni la demolición de edificaciones en el área contigua a la catedral.

Y en cuanto al Instituto de Cultura y Arte, entiende que el traslado procede solo si se garantiza un lugar digno y adecuado para las labores que realiza. Es posible que el Centro Histórico de Santiago amerite una restauración, sobre todo para preservar sus rasgos. Pero  tratándose de un asunto no prioritario se necesita todavía más explicación sobre el interés del proyecto. Es lo que procede en aras de la transparencia.

El Nacional

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