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G-20 sin expectativas

Las grandes economías no constituyen ya un círculo tan cerrado ni exclusivo. En principio 7, luego 8, pero ahora son 20 los países que llevan la voz cantante sobre la economía mundial. Sin embargo, el norte lo traza el mismo grupito encabezado por Estados Unidos, Japón, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Canadá, Rusia e Italia. La integración de China, India, Brasil, España, México y Argentina pinta tan poco, que no ha generado mayores expectativas. La crisis financiera global es todavía el gran reto que tiene el G-20 para demostrar su incidencia y liderazgo. Pero además habría que ver hasta dónde el interés político, a la hora de la verdad, no supera las decisiones económicas. Amén de que en algunos casos la realidad tampoco es como la pintan. No es casual que el presidente francés Nicolás Sarkozy insista en revisar los indicadores para medir el crecimiento económico. La sesión que acaba de celebrarse en Pittsburgh concluyó con múltiples recomendaciones, pero sin nada específico, al menos en términos de aplicación. Ejercer mayor vigilancia a los bancos es lo que se ha planteado desde que estalló la crisis financiera. El hambre y la miseria a causa de la corrupción y la escasez de recursos son el gran desafío para el G-20.

El golpe de Honduras

Como si hubiera sido ayer se cumplen hoy tres meses del golpe que derrocó al presidente hondureño Manuel Zelaya. Las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos (OEA), Estados Unidos ni la Unión Europea han podido restaurar la herida causada al sistema democrático por la asonada militar hondureña. Si el golpe ha sido una afrenta la incapacidad de las entidades que se han erigido en gendarmes por lo menos ha dejado mucho que desear. Zelaya con su regreso clandestino y sus muchos seguidores en Honduras han hecho más por la democracia que grandes voces internacionales. Antes que ceder a una solución pacífica el presidente de facto Roberto Micheletti ha endurecido el cerco en torno a la embajada de Brasil, en donde se encuentra Zelaya. Tres meses de una acción que paradójicamente ha contado con el más extendido repudio constituye un peligroso agujero en el orden institucional, en tanto las esperanzas se tornan más difusas. Lamentablemente.

El Nacional

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