Mensaje de Pekín
A pesar de la distensión en las relaciones internacionales, la República Popular China ha utilizado, al parecer, los festejos con motivo del 60 aniversario de su revolución para enviar un mensaje a Occidente sobre su capacidad armamentista. De no ser así carece de relevancia la exhibición durante un desfile militar y popular de modernos misiles intercontinentales, capaces de llegar a Washington. China cuenta con una de las economías más sólidas, pero en los actos con motivo del actual Estado fundado por Mao Tse Tung el 1 de octubre de 1949, no se exhibieron estadísticas para resaltar el desarrollo y el progreso, sino su capacidad armamentista. Los más modernos tanques y misiles, 150 aviones cazas de última generación, unos 500 vehículos armados y sofisticados armamentos parecían constituir el principal orgullo para los gobernantes chinos con motivo del aniversario de su revolución. El despliegue militar tiene todas las características de un mensaje. Y como para que no se que todo es arma también un hubo un masivo desfile popular. Por si fuera necesario las autoridades chinas se han comprometido a seguir el camino del socialismo, aunque con la modalidad de reforma y apertura que tan buenos resultados les han dado.
Cambiar métodos
Monseñor Jesús María de Jesús Moya, obispo de San Francisco de Macorís, considera que se deben cambiar los métodos contra la delincuencia. La idea es para pensarla, pues la verdad es que los procedimientos que se han utilizado no han contribuido a reducir la criminalidad. Todo lo contrario, pues lo que se ha visto, en honor a la verdad, ha sido un incremento de los hechos delictivos. Las autoridades no pueden aferrarse a sus métodos, aunque en la práctica sean ineficaces, como los únicos medios para combatir el crimen y el delito. La sugerencia del obispo de San Francisco de Macorís tiene mucho sentido, al menos si lo que se quiere es garantizar el orden y la seguridad de la ciudadanía. Lo más importante debe ser evitar que la gente, sobre todo los jóvenes, tengan que cometer algún delito para satisfacer necesidades. No importa la inversión en programas sociales con ese propósito. Las causas de la delincuencia son muy diversas, pero la fundamental está a la vista de todos.
