El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que la economía dominicana tendrá este año un crecimiento superior al 3.6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), que se estima sería promedio de América Latina, una región a la que el Fondo le redujo las expectativas de crecimiento. El gobernador del Banco Central, licenciado Héctor Valdez Albizu, cree que el PIB dominicano alcanzará los 4,5% en 2012, nivel que considera muy bueno, aunque no se acerca ni por asumo a los tiempos del 7,0 por ciento. El que la economía dominicana no haya incursionado en el campo de la recesión durante los más de cuatro años de crisis financiera internacional, es un buen augurio, aunque el cuadro económico, en vez de auspicioso, debería definirse como menos malo. Se resalta lo dicho por el licenciado Valdez Albizu, de que el nivel de inflación estará por debajo del registrado en la región, aunque aquí los precios de artículos básicos se encaraman en las nubes. Hay que esperar el tipo de receta que aplicará el nuevo gobierno del presidente Danilo Medina, con ruego de que ni por asomo se parezca al veneno que ingiere la economía española.
Levantan las carpas
De nuevo, la mentada sociedad civil y grupos académicos levantan carpa para reiterar su reclamo por el 4% para la educación, una promesa suscrita por el hoy presidente electo, Danilo Medina. Se define como una oportuna iniciativa la de volver por los fueros de tal reclamo, pero se comete el mismo error de no extender ese debate al ámbito de cómo emplear los casi cien mil millones de pesos que se destinarían a la educación para que esos recursos no caigan en saco roto y para que de verdad todos los sectores involucrados con el tema se comprometan a aplicar un programa nacional de rescate a la educación que se extienda por varios años. A riesgo de nueva lapidación es menester insistir en que el dinero por el dinero mismo no resuelve nada. Por eso es preciso que se unifiquen criterios en torno a qué hacer.

