Como estaba previsto, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, reclamó ante la Asamblea general de Naciones Unidas, el ingreso formal de Palestina a la ONU, en calidad de nación libre y soberana. Previo a su discurso, el mandatario entregó una carta al secretario general del organismo, Ban Ki-moon, en la que solicita de manera formal el reconocimiento como un Estado más. Dos horas después, el secretario Ban ki-Moon remitió la comunicación al Consejo de Seguridad de la ONU, que ya fijó para mañana lunes la ponderación de ese pedido. Se da por descontado que Estados Unidos vetará una posible resolución de aprobación al pedido de Palestina de ingresar a la ONU, pero no hay dudas de que Abbas ha logrado con su iniciativa concitar la atención mundial hacia el drama de un territorio que ha esperado por 64 años que se cumpla una resolución de la propia ONU que lo declara como Estado Palestino. El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, parece haber tomado bien la seña, al invitar a Abbas a un diálogo de inmediato en la propia sede de la ONU.
De mal en peor
La economía estadounidense marcha de mal en peor, al punto que en un solo día (jueves) los inversores perdieron 500 mil millones de dólares del mercado bursátil, lo que significó pérdidas acumuladas por mil 100 millones de dólares. El desplome de Wall Street estuvo marcado por el nerviosismo acerca de la deuda europea y las preocupaciones por el deterioro de la economía mundial. De nada valió que el mentado Grupo de los 20 (G20) prometiera hacer todo lo necesario para asegurar la estabilidad del sistema bancario y aplicar las medidas prometidas en los planes de ajuste presupuestario. Los bancos europeos han recibido 420 mil millones de euros en tres años en fondos para la recapitalización, sin que las economías en aprietos (Grecia, Portugal, España, Islandia) sientan la más mínima mejoría. Ahora, la crisis de la deuda en Europa derriba los mercados en Estados Unidos.
