Tras su adoquinamiento y conversión en peatonal, de lo cual hace ya muchos años, El Conde, otrora la vía comercial y de esparcimiento más importante de la ciudad, no había sido sometida una labor de remozamiento como la emprendida por la Alcaldía del Distrito Nacional para restaurar su belleza arquitectónica. Más que necesarios son los 10 millones de pesos en pintura de los edificios, reparación y sustitución de los toldos, reordenamiento de los buhoneros y otras acciones que se han contemplado para resaltar la belleza de una calle llena de leyendas y que constituye el rostro de un Patrimonio Cultural de la Humanidad como la Zona Colonial. Por el deterioro de sus instalaciones, El Conde, cuyas esquinas y algunos de sus establecimientos recrean importantes acontecimientos políticos y culturales, ha perdido sus encantos como rincón bohemio y centro de esparcimiento. Se espera, pues, que el saludable remozamiento devuelva todo su atractivo a una calle tradicional, que sintetiza la puerta de entrada del turismo, para que vuelvan las peñas a poblar sus esquinas y establecimientos. Es lo menos que puede hacerse, sobre todo después del espantoso abandono que ha sufrido, por una zona como la Colonial.
Gasolina sin control
El presidente de la Asociación Nacional de Distribuidores de Gasolina (Anadegas) ha dado cuenta de una investigación según la cual 29 estaciones operan en patios en diferentes provincias. Para que no se vaya a malinterpretar a lo que se refiere el empresario Rafael Polanco es a que esas estaciones operan en lugares inadecuados, que no reúnen las condiciones que establece la ley para el delicado negocio. El asunto ahora es proporcionar todos los detalles de la investigación a las autoridades para que se efectúe una rigorosa evaluación al respecto. Porque si es como señala Anadegas puede darse por descontado que tanto el Ministerio de Industria y Comercio como el de Medio Ambiente y Recursos Naturales tomarán alguna decisión al respecto. No se exagera al reconocer que el negocio del carburante se ha tornado muy conflictivo, pero también que hay muchas estaciones que constituyen un peligro público. Las irregularidades tienen que enfrentarse.

