De viejo se sabe que las ciudades son la expresión de sus habitantes. Y que sin la participación de la ciudadanía ni siquiera el Cabildo más eficiente y con más recursos podrá cantar victoria en la lucha contra el sucio y la basura que tornan tan repelente el rostro de algunos pueblos. Amparado en esos conceptos la Liga Municipal Dominicana (LMD) ha entendido la necesidad de complementar la labor de los Cabildos con una hermosa y bien diseñada campaña de promoción para articular a la ciudadanía con su entorno. De no ser así, las Alcaldías, que tampoco son el mejor ejemplo de eficiencia, se pasarían todo el tiempo sin resolver un problema con múltiples consecuencias. Los pueblos más limpios y organizados son aquellos que cuentan con personas más educadas y respetuosas. Si los ciudadanos no aman ni se preocupan por una ciudad limpia todos los esfuerzos en ese sentido serán en vano. El plan educativo aplicado por el secretario general de la LMD, Johnny Jones, a través de cruzacalles y grandes vallas, es de esas contribuciones que están llamadas a calar en la conciencia de la población. Las autoridades tienen que asumir sus responsabilidades, pero, en la medida de lo posible, también la ciudadanía.
Cueva de fugitivos
Se entiende que 39 dominicanos perseguidos por la Policía Internacional y el Buró Federal de Investigaciones (FBI) sean rastreados en el país. Para esos compatriotas acusados de crímenes y atracos en el exterior lo más natural es que busquen refugio en su país, donde pueden ponerse a buen resguardo. Pero que 53 extranjeros buscados por delitos internacionales, entre ellos crímenes, estafas y narcotráfico, se escondan en el territorio sí deja mucho que desear. En otras ocasiones se ha planteado la interrogante sobre la facilidad con que vienen a recalar al país delincuentes internacionales. Y, sin que nadie se llame a engaño, son muchos los que han sido capturados en esta media isla. ¿Cuál es la garantía para que delincuentes internacionales se refugien en este país? ¿Y para entrar sin despertar la menor sospecha en las autoridades? Como no se trata de uno ni de dos, sino de una avalancha de extranjeros, el caso de los fugitivos tiene que llamar la atención.

