Normalidad buena señal
La normalidad con que operó el viernes en Pedernales el mercado binacional representa, pese a la tensión por la salvaje muerte de tres haitianos en Jimaní, una buena señal en torno a las relaciones entre los dos países. Se interpreta, de entrada, que los haitianos ven como un caso aislado el suceso en que sus compatriotas fueron ultimados por dominicanos. Y que confían en las garantías de que el incidente no quedará impune. En vista de que cualquier percance suele interrumpir un mercado que constituye una de las principales fuentes para la economía fronteriza, la normalidad con que operó el mercado es alentadora. Los conflictos fronterizos son normales en cualquier parte del mundo. Hace unos días que unos ganaderos fueron detenidos y liberados en Haití cuando penetraron ilegalmente al territorio vecino en persecución de unos cuatreros. Pese a la tranquilidad la tensión es comprensible. Por lo tanto es fundamental para despejar cualquier malentendido que se acelere la persecución y traducción a la Justicia de los implicados en la muerte de los tres haitianos. Haitianos y dominicanos necesitan que el mercado binacional sea un ejercicio comercial sin odio, rencores ni temores de ninguna índole.
Emergencia por gripe A
Si Estados Unidos se declara en emergencia por la gripe A, no hay que dar muchas vueltas a la gravedad del asunto. Cierto es que bajo la administración de Barack Obama la nación ha optado por ventilar sus problemas, pero no es verdad que va a declarar el estado de emergencia por cualquier nimiedad. Para países como República Dominicana se trata de un mensaje bastante claro. Las enfermedades y los problemas no se pueden ocultar, por más graves que sean. El tipo de pandemia que Obama ha dispuesto enfrentar con todos los recursos que fueren necesarios era únicamente de países pobres o del tercer mundo. Esa gripe A en Estados Unidos está llamada a tener un impacto demoledor en la economía por su efecto en el turismo, la industria y el comercio. Pero también hay que pensar qué no será de muchos países si en Estados Unidos, con todos los recursos, la enfermedad ha hecho estragos. Mejor ni pensarlo, sin negar que la pandemia anticipa momentos difíciles.
