Con la estruendosa movilización que protagonizaron en Santiago, los profesores de la región Norte se han ocupado de aclarar que los problemas del sector educativo no se reducen al deterioro de plantas físicas ni los conflictos con el desayuno escolar. Estaban equivocados quienes incluso pensaban que, salvo algún caso de menor cuantía, los profesores se sentían conformes con las condiciones de trabajo. Pero la masiva marcha del viernes, que supuso la suspensión de la docencia y que copó varias calles de Santiago con demandas de 30 mil pesos como sueldo mínimo y que se cumpla con el cuatro por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) para la educación, evidencia que los maestros están en pie de lucha. La manifestación, que congregó a cientos de maestros de Jarabacoa, La Vega, San Francisco de Macorís, Bonao, Nagua, Cabrera, Laguna Salada, Mao, Navarrete, Tenares y otras comunidades, contó con la coordinación de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP). La convocatoria constituyó otra sorpresa pues se pensaba que en su nueva etapa la ADP había desistido de la suspensión de la docencia y las movilizaciones como métodos para reclamar reivindicaciones económicas y sociales.
Malestar por fondos
Con tres meses sin cobrar sus sueldos, la incertidumbre se ha adueñado de los empleados de la Biblioteca Nacional, que dirige el historiador Diómedes Núñez Polanco. Y la bonita es que nadie sabe nada. Antes de su última gira por Estados Unidos se dijo que el presidente Leonel Fernández, un abanderado de la cultura, de los libros y del mundo intelectual, habría ordenado la erogación de los fondos que necesita la entidad para pagarles a los empleados y a proyectos suscritos con la Unión Europea y Taiwán. Pero no se sabe si por dejadez o falta de conciencia los recursos no acaban de llegar a la principal biblioteca con que cuenta el país. La entidad está en una suerte de limbo financiero pues el presupuesto de que dispone no alcanza para cubrir sus necesidades. De no resolverse el problema el historiador Núñez Polanco estaría abocado a medidas drásticas. Lamentable el caso.

