Tras nueve años de horror, Estados Unidos ha iniciado formalmente su salida de Irak, que oficialmente se consumará el 31 de este mes. El presidente Barack Obama cumple su promesa de retirar a las tropas estadounidenses de una guerra que jamás debió comenzarse y cuyo legado no puede ser más escalofriante: más de 100 mil muertos y una nación destruida por los cuatro costados. Más que una prenda, el derrocamiento, captura y ejecución del dictador Saddan Hussein fue un crimen después de determinarse que Irak no poseía las armas químicas invocadas como pretexto para la siniestra invasión. La euforia de Obama en cuanto a la salida de las tropas no se compadece con el pavoroso resultado de una acción que no tiene más sentido que el del abuso. Que no haya salido derrotado es una cosa, pero tampoco puede cantar victoria al no dejar en la nación siquiera un gobierno estable y democrático. Tras resolver el control de la producción de petróleo, el problema ya era cómo salir de un país en donde políticamente nada se buscaba. La invasión a Irak, patrocinada en 2003 por el expresidente George W. Bush como pretexto de la lucha contra el terrorismo, quedará como uno de los abusos más deplorables de la historia.
Toño Leña extraditado
Extraditado a Puerto Rico, las expectativas giran en torno a lo que declarará el acusado de narcotráfico Ramón Antonio del Rosario Puente (Toño Leña). Pero aún persiste la interrogante sobre su resistencia para evitar que se lo llevaran, a fin de ser juzgado en el país. Y más cuando ningún otro recluso ha logrado prolongar por más de un año un juicio sobre una solicitud de extradición de parte de Estados Unidos. Sobre las operaciones del supuesto narco hay muchas preguntas sin respuestas. Consiguió burlar la persecución de las autoridades y llegar a Venezuela, donde es detenido y devuelto a República Dominicana. Se le ha relacionado con el boricua José David Figuereoa Agosto y se le tenía como una especie de padrino en la región Este, sobre todo en La Romana. Ni por el diablo quería que lo extraditaran, pero ahora que ya está en Puerto Rico a lo mejor se llegan a saber las razones. A menos, por supuesto, que su caso se convierta en una réplica del de Quirino.

