Página Dos

RADAR

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La sociedad  dominicana cruza desde  el martes los dedos en la esperanza de que  el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM)  sepa   conformar las altas cortes  con criterios esencialmente jurídicos y éticos, sin que  el factor político drene la posibilidad de que  esas instancias  ayuden a consolidar un verdadero régimen de ley y derecho. A partir del martes, ese órgano  constitucional, que encabeza el presidente Leonel Fernández, iniciará la escogencia de los jueces de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), Tribunal de Garantías Constitucionales (TC) y Tribunal Superior Electoral (TSE). La lista de aspirantes a jueces o a ser ratificados en la SCJ es  extensa y rica en valores profesionales y cívicos, por lo que el trabajo de  selección será intenso y difícil. Válido es el temor de amplios sectores ciudadanos  en torno a la posibilidad de que las garras del interés partidario hieran mortalmente a esas instituciones  fundamentales  antes de nacer. A partir del martes, la sociedad dominicana tendrá motivos para reír, llorar o indignarse, según  sea el comportamiento del Consejo Nacional de la Magistratura.

Obama en baja

A pesar de que  cumplió la promesa de poner fin a la guerra de Irak,  el presidente estadounidense,  Barack Obama, pasa por un difícil momento en términos de simpatías electorales, porque según  encuestas, el 52 por ciento de sus compatriotas  considera que  debe irse de la Casa Blanca.  Por vez primera se establece que Obama  corre un real peligro de perder la reelección en las elecciones de noviembre. Lo que indica que la ceremonia  de fin de la guerra  de Irak no surtió efectos mayores en el electorado. La aprobación de Obama en  torno a su desempeño frente a los  problemas que afectan a Estados Unidos  ronda el 45 por ciento en el mejor de los casos. Cosa de la vida: George W. Bush tuvo un repunte electoral cuando declaró la guerra a Irak. Obama la concluye y tiene  su peor desempeño en término de  la adhesión pública. El punto más débil del presidente sigue siendo la economía, pues el 60 por ciento de la población considera que lo hace muy mal.

El Nacional

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