Señal preocupante
Se trata de una señal inquietante la reducción, por primera vez, de los ingresos a través del turismo y las remesas, las dos principales fuentes generadoras de divisas de la economía. Al tiempo del sector privado advertir sobre medidas para reimpulsar el turismo, la crisis financiera internacional ha gravitado, sin duda, en la caída de divisas de que dio cuenta el Banco Central. Con las remesas nada se puede hacer, como no sea esperar que terminen de pasar los efectos de la tormenta en economías como la estadounidense y la española. Y las proyecciones a ese respecto, no obstante el optimismo que se enarbola hasta en este país, no son precisamente las más auspiciosas. Pero lo que ha pasado indica la fragilidad de los sectores externos de los que depende la economía. Por más ligera que fuera la baja, el mensaje puede estar dirigido a la necesidad de estimular otros sectores para aumentar la producción, generar empleos y mejorar la captación de divisas. Los efectos no se pueden minimizar. La situación del turismo hubiera sido peor de no darse factores como los que afectaron a México con el impacto de la gripe A. Por temor a contagio miles de extranjeros salieron de la nación azteca para República Dominicana y otros destinos de la región.
Al modelo económico
Monseñor José Dolores Grullón Estrella, obispo de la diócesis de San Juan, le entró a dos manos al actual modelo económico. Y es que con un 47 por ciento de la población sumergido en la pobreza extrema, según organismos internacionales, la injusticia del sistema es obvia. Pero más de tomarse en cuenta el apoteósico crecimiento de la economía de que han cuenta las autoridades. Grullón Estrella señaló que el actual modelo propicia que el capital se concentre en pocas manos. Al hablar en una cena pro recaudación de fondos para los pobres de San Juan, Azua y Elías Piña, el religioso destacó que en los barrios pobres sólo hay muchas bancas de apuesta propiciadas por el Gobierno y muchos colmadones. La verdad es que el actual modelo ha sido por lo menos incapaz de dar respuestas a las necesidades de trabajo, salud y educación de la mayoría de la población. Y quizás porque sea malo en sí, sino por la forma en que es administrado por la clase política.
