Plantel quemado
Un plantel escolar de Jayabo, Salcedo, que se había denunciado como un peligro público fue incendiado por desconocidos. Además de carecer de todo, la planta no ofrecía ni seguridades para la docencia. Para colmo de males la violencia y el caos habían instalado sus reales en torno al centro educativo. Pero antes que se procediera a una evaluación, desconocidos se adelantaron y redujeron a cenizas el plantel con su mobiliario y materiales didácticos. Por detalles que han salido a relucir el fuego resulta muy suspicaz. Se especula que con el acto terrorista se persigue borrar evidencias en torno a los recursos que habrían sido dispuestos para mejorar las condiciones de la escuela. Puede que sea parte de las consabidas especulaciones. Pero si es verdad que se aportaron, los recursos, conforme a la directora María Victoria Hernández y a la Sociedad de Padres y Amigos, jamás se recibieron en el centro. Se habla hasta de recursos aportados por entidades internacionales. Ahora no sólo habrá que perseguir a los responsables del incendio sino despejar las interrogantes que han surgido en torno al deterioro de la escuela. Y la verdad es que no tiene sentido incendiar un centro para presionar la construcción de otro. El caso tiene que aclararse.
Inquietud en Piantini
La proliferación de bares ha aumentado la inquietud en los residentes en el otrora tranquilo sector de Piantini. Algunos de los negocios que abundan en calles como la Federico Geraldino, Gustavo Mejía Ricart y Manuel de Jesús Troncoso suelen ocupar parte de los espacios públicos y dificultar el libre tránsito. Con los negocios se han incrementado también las violaciones de vehículos. El problema es serio. Llegar a uno de los residenciales constituye en ocasiones una verdadera odisea debido a que parroquianos de los negocios no respetan ni las puertas de entradas. Algunos, para colmo, tienen hasta música en vivo que perturba a los vecinos. Y se permiten, con suspicaces permisos, hasta instalar tarimas en desmedro del orden público. Los vecinos se han quejado, pero las autoridades no acaban de actuar al menos para preservar el orden y la tranquilidad. Por lo menos en lo que respecta a la música que trasciende los locales y encuanto a la preservación del espacio público.
