Paya pelos de punta
En la primera audiencia del juicio de fondo por el caso de la matanza de Paya afloró lo terrible y traumático que ha sido para la sociedad dominicana ese episodio criminal sin precedentes. El contralmirante Edwin Dominici, quien formó parte del equipo de oficiales que investigó la matanza de siete colombianos, perpetrada el 4 de agosto del año pasado, dijo uno de los acusados, el teniente de navío Jorge Luis Chalas le confesó que otro de los implicados, Edward Mayobané Rodríguez Montero, sería quien ejecutó a los siete colombianos tras ordenarles que se colocaran de rodillas. Las declaraciones de Dominici, que se prolongaron por cuatro horas ante el Primer Juzgado de Instrucción del Distrito Nacional, es apenas una muestra de lo mucho que se dirá en ese tribunal en torno a ese espeluznante suceso. En la primera jornada de audiencia, la Marina de Guerra aflora como la institución castrense que mereció mayores menciones, al señalar el testigo de cargo que decenas de oficiales de ese cuerpo visitaban con mucha frecuencia las oficinas de Luis Montás Vargas (El Duro Motor), otro de los implicados en el expediente. La ciudadanía debería prepararse para escuchar relatos y acusaciones que pondrían los pelos de punta.
Alivia saber
Constituye un alivio saber que la Policía desmanteló una banda integrada por un militar, un policía y cuatro civiles que se dedicaban a perseguir, asaltar y robar a ciudadanos que arriban al país por el aeropuerto Las Américas. Esos individuos perseguían a las personas y una vez frente a sus casas o en plena autopista procedían a perpetrar atracos y a despojar a las víctimas de todo cuando traían. Hay que imaginar el daño que ocasionarían esos vándalos en tiempos cuando decenas de miles de dominicanos ausentes retornan para disfrutar vacaciones de fin de año junto a los suyos. El grupo utilizaba carros, yipetas y dos motocicletas para perpetrar sus fechorías, que se extendían por todo el gran Santo Domingo. Vale decir que el oficial y el policía usaban esa condición para amargarles la vida a ciudadanos que retornan para pasarla bien y no para sufrir a causa de ningún bergante.
