Auspicioso
La terminal de combustibles que el consorcio Martí Petroleum Group construirá en Punta Caucedo, y que anunció como la más grande y moderna del Caribe, es un proyecto auspicioso, que además envía un saludable mensaje sobre el clima de inversiones en el país. La obra, que supondrá una inversión de 50 millones de dólares, no sólo contribuirá a la creación de empleos, sino que servirá para aumentar la reserva estratégica de gas natural, gas propano y gasoil para enfrentar cualquier contingencia con los carburantes. Los acuerdos con AES Dominicana para la distribución de gas natural evidencian el interés de sus promotores en la instalación de la terminal a la mayor brevedad posible. Con el proyecto la nación tiene la garantía de que no sufrirá escasez de los carburantes a menos que ocurra y se prolongue una crisis mundial. Por la capacidad de almacenamiento y el sistema de distribución, la planta podría contribuir a abaratar sustancialmente los precios de los carburantes en el mercado interno.
Pesar por Dardo
La muerte del ingeniero y ex pelotoro profesional Dardo Hermann Pérez, ocurrida esta mañana en su residencia a causa de un infarto, representa una gran pérdida para la nación.
Dardo, de 75 años de edad, era un hombre cordial y conversador, al tanto de los acontecimientos, pero que sólo se sentía en las tertulias con amigos y relacionados.
Como su hermano, el también ingeniero civil y escritor Hamlet Hermann, Dardo era un capitaleño que también se distinguía por su figura atlética. A principios de la década del 50 jugó el jardín central de los Tigres del Licey.
Sus amigos solían bromear diciéndole que siempre fue un out vestido de pelotero por las frecuencias con que abanicaba. Pero él recibía las chanzas de buen grado.
En contraste con su figura, Dardo fue el tipo de persona que mantuvo siempre un bajo perfil. Hasta la hora de muerte ejerció su profesión de ingeniero para ganarse la vida.
Dardo residía en la Moisés García, número, de Gazcue, estaba casado con doña Rosa Pérez, con quien procreó cinco hijos. A las 8:35, cuando se proponía salir para su trabajo, un infarto fulminante le arrancó la vida.
Con Enrique Ricardo Hermann Pérez, que era su nombre de pila, se va un gran ciudadano y una figura emblemática. Sus dotes humanas son los valiosos legados para sus deudos y relacionados.

