La apropiación por particulares de manera fraudulenta de solares del complejo depotivo La Barranquita, en Santiago, denunciada por el ministro de Deportes, es otra prueba para el procurador general de la República.
Puede darse por descontado que cuando Jaime David Fernández Mirabal decidió apoderar a Francisco Domínguez Brito de la apropiación de más de un millón 400 mil metros cuadrados es porque cuenta con todos los detalles sobre la mutilación del complejo. Siempre se ha hablado de la incursión de particulares en el complejo deportivo, pero de momento no se había presentado una querella formal al respecto.
Que la acción sea incoada por una autoridad competente y no por representantes de la sociedad civil le confiere más peso. Ahora corresponde al Ministerio Público establecer responsabilidades sobre una ocupación que, por los turpenes que se supone tienen que estar involucrados, puede devenir en una caja de Pandora. Si es que no se dejan cabos sueltos para no lesionar intereses políticos o de alguna otra índole.
La investigación que ha solicitado Fernández Mirabal encaja con la defensa del patrimonio público que ha observado en todas las posiciones públicas que ha desempeñado.
