Más que la proverbial retórica contra la corrupción, la absolución del ex administrador de Bienes Nacionales es para que el procurador general de la República se tome más en serio la lucha contra el enriquecimiento ilícito y la malversación de caudales públicos.
No basta con que Francisco Domínguez Brito argumente que en el caso de Elías Wessin Chávez ha prevalecido de nuevo la impunidad. Resulta muy cuesta arriba que la magistrada Kenia Romero, del Séptimo Juzgado de Instrucción del Distrito Nacional, tuviera que emitir un no ha lugar por supuesta falta de indicios.
Wessin Chávez fue sometido a los tribunales en base a una auditoría de la Cámara de Cuentas que reveló la malversación durante su administración de 157 millones de pesos.
Pero, por un expediente mal instrumentado o alguna otra razón, la magistrada no encontró elementos para enviar a juicio al también presidente del Partido Quisqueyano Demócrata Cristiano (PQDC), uno de los aliados de nuevo cuño del oficialismo. Con declaraciones altisonantes el procurador Domínguez Brito no va a convencer ni tampoco se va a avanzar en la lucha contra la corrupción. Tiene que entender que se necesitan acciones más concretas y creíbles.
