No precisamente por el cúmulo de basura ha comenzado a fluir un mal olor del vertedero de Duquesa. Desde antes de su intervención por el Ayuntamiento de Santo Domingo Norte, el movimiento Participación Ciudadana había solicitado informaciones sobre la supuesta extracción de biogás que el alcalde Francisco Fernández no ha ofrecido. Tampoco, según Rosalía Sosa, ha informado sobre el uso de los bonos de carbonos generados por la reducción de metano, aunque los datos fueron solicitados a través de la Ley de Libre Acceso a la Información Pública. Además de los montones de basura en diferentes puntos de la ciudad y sus secuelas sanitarias la preocupación externada por Participación Ciudadana complica todavía más el problema de la basura.
El alcalde del Distrito Nacional, Roberto Salcedo, ha dado la voz de alerta sobre el peligro que significa en materia de salud y contaminación ambiental la prolongación del costoso conflicto. Al margen de operaciones suspicaces sobre Duquesa, es una verdad que un país que apuesta por el desarrollo del turismo no puede permitirse el lujo de tener basureros a cielo abierto en calles y avenidas, además de las implicaciones para la salud y el medio ambiente.
Inversión en adictos
El director de Casa Abierta, Juan Radhamés de la Rosa, ha insistido en la necesidad de que el Gobierno invierta más recursos, que no es tirar el dinero para arriba, en la prevención y rehabilitación de consumidores de drogas. Tomando en cuenta que los drogadictos son víctimas o enfermos, la propuesta del especialista en esos asuntos debe por lo menos ser ponderada por las autoridades. Porque es cierto que con apresar a un adicto no se resolverá el problema ni tampoco desaparecerá el consumo porque la ley lo prohíba. Es obvio que el método contra el narcotraficante, a quien no le importa intoxicar a la población con tal de ganar dinero, no puede ser el mismo que contra un enfermo. A través de campañas de orientación se puede evitar que más personas caigan en las garras de una enfermedad cuya rehabilitación, como expuso el director de Casa Abierta, resulta altamente costosa. Procede, pues, que se afine bien la estrategia para combatir el consumo de estupefacientes.
