Desafío
Crímenes
La muerte en Barahona de un teniente de la Policía de un balazo en la cabeza que le hicieron desconocidos plantea un grave desafío a la seguridad y el orden público. Por más que se alegue y hasta demuestre que la criminalidad ha descendido, muertes como la de Luis Gerardo Féliz Castillo, de 46 años, fomentan la incertidumbre en la población. Que el oficial recibiera el disparo después que delincuentes emboscaran a una patrulla de la Policía que investigaba las heridas de bala a un obrero para despojarlo de una motocicleta agrega al suceso un elemento perturbador.
El jefe de la Policía, Manuel Castro Castillo, anunció hace unos días que 1,500 agentes reforzarán el Plan Integral de Seguridad Ciudadana.
Pero la ola de crímenes que ha tornado tan endeble la atmósfera sugiere, además de la incorporación de más agentes, que se ponderen otros factores que inciden en el malestar de la inseguridad. Casos como el del teniente coronel evidencian un inaceptable desafío al principio de autoridad. Frente a la dimensión alcanzada por la delincuencia la gente no se siente todo lo protegida que necesita con la mera presencia de más agentes en las calles. Aunque los responsables de crímenes sean capturados y sometidos a la acción de la justicia.

