Discapacitados
En Santiago
Con que se cumplan las leyes que promueven el derecho de las personas con discapacidad a un trabajo digno y educación inclusiva es más que suficiente para las entidades y los afectados con algún tipo de limitación física. Nada de lástima ni privilegios por sus condiciones. Basta con que se reconozcan sus derechos como seres humanos.
Convocados por el Patronato Cibao de Rehabilitación y la Fundación Luz y Esperanza por el Autismo decenas de discapacitados, muchos acompañados de algún familiar, recorrieron la avenida Hermanas Mirabal, de Santiago, para llamar la atención de las autoridades sobre sus derechos al trabajo digno y a la educación. Exposiciones como la de Evelyn Marte, una de las promotoras, causaron conmoción. Dijo que el temor, la falta de conocimiento de algunos directores de escuelas, la discriminación y hasta la humillación son razones que hacen prácticamente imposible encontrar centros que asuman el reto de acoger a niños con discapacidad. El drama de las personas con necesidades especiales en un medio que suele ser tan hostil o que se conforma con las dádivas es para que se haga conciencia, pues ciertamente lo que tiene que verse no son las limitaciones, sino lo que cada persona tiene.
Mancha corrupción
La percepción sobre la corrupción en República Dominicana, antes que mejorar, ha empeorado en el índice anual de Transparencia Internacional. Del lugar 32 que ocupó en 2012, bajó al 29 este año entre 177 países en una escala del 0 al 100. Uruguay y Chile, dos de los países más desarrollados y con mejor calidad de vida en la región, son los menos corruptos.
De la relación se deduce que la corrupción es una plaga que limita la inversión, conspiración contra la creación de empleos y la generación de riquezas, que países como República Dominicana tienen que enfrentar con determinación y coraje. Evaluaciones de una entidad tan reputada como Transparencia Internacional no pueden ser ignoradas por las autoridades. Lacras como la impunidad y la depredación de los recursos públicos tienen que ser enfrentadas para reducir la tan nefasta percepción que presenta a República Dominicana como uno de los países más corruptos de la región y del planeta. Es obvio que no se trata de ningún piropo.

