Conflicto
Senasa-Sisalril
Son tan graves como asombrosas las acusaciones, porque de eso se trata, que ha formulado el superintendente de Salud y Riesgos Laborales (Sisalril) contra el Seguro Nacional de Salud (Senasa) a propósito del déficit financiero con que según su directora opera la entidad. No es la primera ocasión que Fernando Caamaño y Altagracia Guzmán Marcelino protagonizan un altercado público sobre los problemas de Senasa, aunque esta vez sí las municiones han sido de más calibre.
Guzmán Marcelino ha negado que el Senasa esté en quiebra, como se ha alegado, pero ha advertido que para operar con más eficiencia es necesario que se regulen los hospitales de autogestión, los patronatos, ONG, las clínicas privadas y los centros públicos. Sin embargo, lo que considera Caamaño es que todos los problemas del Senasa derivan de las improvisaciones en la gestión, así como de la toma de decisiones al margen de las regulaciones. En otras palabras, que la entidad que dirige Guzmán Marcelino se rige por su cuenta y no de la mejor manera. Como para que no haya malinterpretaciones, el superintendente de Sisalril subrayó que la “credibilidad, transparencia y sostenimiento del sistema demandan que Senasa sea un ejemplo de buen manejo financiero”. Un torpedo.
Líder en feminicidios
Aunque los feminicidios hayan disminuido, como suelen alegar las autoridades para vanagloriarse de sus esfuerzos contra la epidemia, un estudio realizado en 135 países por el Centro Reina Sofía coloca a República Dominicana en el lugar número uno en materia de asesinato de mujeres en el ámbito doméstico.
¡Qué galardón para una nación que tanto alardea de sus supuestos progresos económicos, políticos y sociales! Por cada millón, al menos 22 mujeres pierden la vida a manos de sus parejas o exparejas, seguido de Puerto Rico, 15, y Panamá, 12. De todas formas, son saludables aportes de entidades como el Centro de Investigación para la Acción Femenina (CIPAF) con campañas multimedia y aplicaciones web para sensibilizar, denunciar y prevenir la violencia contra las mujeres a través de las redes sociales. La primera impresión que deja un índice tan elevado de feminicidios con relación al promedio es que se trata de un país violento. Antes que minimizarlo, el estudio tiene que verse con preocupación.

