Haitianos
Con diálogo
En un auspicioso encuentro celebrado aquí, la diáspora haitiana ha reivindicado el diálogo entre los Gobiernos dominicano y el de su país en torno a la sentencia sobre la nacionalidad. Se trata de un mensaje que debe ponderarse, pues revela que un sector importante de la comunidad haitiana no está en protagonizar conflictos ni ruidos, pero tampoco en que se sancione ni perjudique a este país, sino en explorar una salida pacífica al problema. Es una actitud sensata y comprensiva, que grupos nacionales deben aquilatar para bajar las tensiones que se han creado tras la sentencia 168/13, que afecta mayoritariamente a dominicanos de ascendencia haitiana.
Estimula que se asuma el diálogo como la vía más idónea para abordar diferencias y las consecuencias que pudieran derivarse del fallo que niega la nacionalidad a los descendientes de ilegales desde 1929 hasta la fecha. Con los caldeados que han estado los ánimos y el ruido que se ha hecho en el exterior la posición de la diáspora haitiana es conciliadora, lo que tiene un gran significado en momentos de tanta tensión. Como son el mejor de los caminos, el diálogo y la paz deben ser la posición no solo de la diáspora, sino de las autoridades haitianas y, por supuesto, las dominicanas.
Maduro fortalecido
Aunque la oposición conquistara algunas plazas importantes, el gran vencedor de las elecciones municipales del domingo en Venezuela ha sido el presidente Nicolás Maduro. Sus medidas populares, como intervenir supermercados y tiendas para vender alimentos y electrodomésticos a precios de vaca muerta, impactaron de alguna manera en las votaciones. El legado del chavismo era insuficiente, por sí mismo, para que el Gobierno retuviera la mayoría de las plazas electorales en disputa.
En su primer test luego de siete meses de un ejercicio acosado por alta inflación y tormentas económicas, la alianza liderada por Maduro sumó 49,2% de los votos contra un 42,7% de la oposición. Si bien no se puede obviar que las elecciones acentuaron la polarización entre los venezolanos. El triunfo de ningún modo es como para que Maduro pueda dormirse en sus laureles. Pero puede cantar victoria en torno a unos comicios que la oposición había calificado de plebiscitarios.

