Si el servicio eléctrico ha sido precario, República Dominicana tendrá que prepararse para lo peor como consecuencia del terremoto que devastó a Haití. Podía intuirse que el país cargaría pesado, pero no tanto como advirtió el presidente del Instituto de las Américas, Jeffrey Davidow, sobre el problema eléctrico. Es posible que al hablar de que se necesita un nuevo paradigma y nuevos planes el experto estadounidense quisiera darle una mano al administrador de la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), licenciado Celso Marranzini, pero la verdad es que el actual esquema ha resultado infuncional para estabilizar el prioritario sector. Y con la crisis haitiana, que capitaliza la atención mundial, la producción y suministro de energía tiende a empeorar. Razón le sobra al advertir que la solución tiene que comenzar por la despolitización del servicio, que Marranzini ejecuta con mucha timidez, y por un diálogo sincero entre el Gobierno y el sector privado para explorar nuevas alternativas. Tras la advertencia del experto el Gobierno tendrá que tomar muy en cuenta las repercusiones de las devastaciones en Haití del sector eléctrico, para al menos paliar consecuencias peores.
Cielo abierto
La eliminación de los requisitos para utilizar el espacio aéreo dispuesta por el Instituto Dominicano de Aviación Civil (Idac) se agrega a las oportunas medidas que se han adoptado en República Dominicana en favor de las víctimas del terremoto del martes 12 en Haití. Las circunstancias requieren una política de cielo abierto, como reconoció el director del Idac, licenciado José Tomás Pérez, al anunciar la encomiable decisión. Al menos el aeropuerto de El Higüero ha sido habilitado para transportar a la asolada nación toda la ayuda humanitaria que sea necesaria tanto nacional como internacional. La medida dispuesta por el Idac complementa las facilidades que desde un primer momento ha ofrecido el Gobierno a favor de las víctimas a través de diferentes entidades. Con las dificultades para usar los aeropuertos haitianos, particularmente el de Puerto Príncipe, la apertura del espacio aéreo para transportar ayuda representa una de las decisiones más acertadas.

