Por aumentos
Paro hospitalario
La tensión ha vuelto a los hospitales públicos con el paro convocado por enfermeras, bioanalistas, odontólogos, técnicos y demás trabajadores de la salud en demanda de que el Gobierno cumpla el aumento de un 10% en los ingresos generales a los servidores del sector.
Los empleados están insatisfechos porque el reajuste no se realizó acorde con los acuerdos a que habían arribado el 23 de octubre de 2013 con el ministro de Salud Pública, Freddy Hidalgo Núñez. El aumento sólo se limitó al sueldo básico, sin tomar en cuenta los incentivos por tiempo de servicio. Al llamar un paro, que luce precipitado, se deduce que los gremios del sector salud fracasaron en entrevistarse o en las negociaciones con las autoridades para ponerse de acuerdo.
Conociendo que los conflictos representan un punto débil para las autoridades, que se esfuerzan en evitarlos a como dé lugar, no han tardado en recurrir a lo que ha sido su más eficaz arma de presión. Habría que ver si en verdad los incentivos estaban contemplados en el aumento a que se comprometieron las autoridades con los servidores del sector. Pero aun así, el paro resulta de todas formas una decisión precipitada e insensata. Sobre todo cuando las víctimas serán los pobres pacientes.

