En Venezuela
Diálogo y protestas
Los intercambios de reproches que salieron a relucir en la primera ronda no permiten los mejores augurios en el diálogo, por más auspicioso que sea, iniciado entre el Gobierno y la oposición en Venezuela. Mientras las partes flameaban sus banderas, las protestas callejeras contra el desabastecimiento y la inseguridad, que desde el 12 de febrero a la fecha han dejado 40 muertos, se mantenían como el primer día en diferentes sectores.
Antes que desenmascarar a los opositores, como había amenazado, el presidente Nicolás Maduro planteó la necesidad de iniciar un proceso que “lleve a la paz y altísimos niveles de respeto, coexistencia y convivencia sobre la base de la tolerancia”.
Sin embargo, su advertencia de que el diálogo no implica que hará pactos o negociaciones con la oposición ha generado conjeturas. ¿Hablar para qué? es la pregunta. Los líderes opositores no solo plantearon una ley de amnistía, sino que culparon al Gobierno de la violencia y la tensión que prevalecen en Venezuela.
El ambiente no fue el más propicio para bajar los ánimos y propiciar la reconciliación que se persigue con el diálogo. Pero son obstáculos que pueden superarse siempre que las partes estén dispuestas a ceder en sus posiciones.

