Presa Guaigüí
La fuerte sequía que ha afectado el suministro de agua potable y hecho estragos en la ganadería y la producción agrícola se incluye entre los factores que han sido invocadas para reclamar el reinicio de la construcción de la presa de Guaigüí, en La Vega. Aparte de todos los beneficios que aportaría, la paralización de los trabajos contribuye a encarecer el costo de una obra que debe terminarse cuanto antes. El senador Euclides Sánchez, el presidente del Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (Codia), obispos y muchos otros sectores han elevado su voz para que el Gobierno reinicie los trabajos de una presa que también contribuiría con el suministro de electricidad, el desarrollo del ecoturismo, además de evitar las inundaciones en la región del río Yaque del Norte. Tratándose de una obra iniciada y no de un nuevo proyecto, las autoridades están en la obligación de acelerar el proceso para salvar la inversión que se ha hecho. Por sus cuantiosos beneficios, sobre todo en la producción agrícola, eléctrica y como fuente para el suministro de agua potable, las presas son de esas obras que justifican cualquier tipo de endeudamiento. La presa de Guaigüí, cuya terminación ha sido anunciada en diferentes ocasiones, no admite más demora para reiniciar lo trabajo. Las autoridades tienen que entenderlo.
Proyecto del Ozama
El costo y la procedencia de los recursos son dos de las incógnitas que han quedado sobre el proyecto de desarrollo, saneamiento y rehabilitación del río Ozama que presentó al presidente Danilo Medina el Premio Nobel de la Paz, profesor Mohan Munasinghe. El plan, preparado a instancias del gobernante, es posible que no difiere en el aspecto técnico de muchas otras propuestas que se han formulado para convertir la corriente de agua en una fuente turística, además de un aporte a la salud de la población. El plazo de 10 años que se contempla para rescatar el río, cuyas aguas están cuatro veces más contaminadas que lo permitido por los estándares internacionales, es relativamente breve. El proyecto, dependiente del costo y la procedencia de los recursos, puede ser viable, porque además implica la eliminación de los desechos orgánicos, así como el manejo y control de las aguas negras en los primeros años. Pero también porque el saneamiento del río Ozama, una fuente de enfermedades, es una necesidad.

