Contaminación
Parque de chatarras
El interés político primó sobre la preservación del medio ambiente con la conversión en ley por la Cámara de Diputados del proyecto que autoriza la importación de vehículos de hasta siete años de fabricación. Sin detenerse en las consecuencias para la salud ni el impacto en el consumo de carburantes, los diputados procedieron con la misma celeridad que el Senado al declarar la pieza de urgencia y aprobarla en lecturas consecutivas.
En su interés populista no repararon siquiera en que la congestión y gran parte del problema que afronta el tráfico de vehículos se debe precisamente a la excesiva circulación de chatarras, que para colmo contaminan el ambiente con el ruido y el monóxido de carbono. En la aprobación de la pieza incidió, de acuerdo con lo trascendido, el compromiso de importadores de vehículos usados de respaldar las aspiraciones presidenciales del titular del Senado, Reinaldo Pared Pérez, a cambio de impulsar la iniciativa.
Como Pared Pérez no la ha desmentido ni aclarado, la versión se tiene como cierta. Pero lo que sí reconfirma la aprobación del proyecto es que la razón ni la conveniencia colectiva son las que predominan en las tomas decisiones legislativas. Más bien los intereses políticos o personales.

