En Venezuela
Juego trancado
A pesar del disgusto del Gobierno, los cancilleres de Unasur (Unión de Naciones del Sur) han vuelto a mediar para descongelar el diálogo con la oposición. El presidente Nicolás Maduro insiste en que las protestas sociales que se iniciaron hace más de tres meses y que han dejado más de 40 muertos forman parte de una conspiración para desestabilizar su Gobierno.
Aun así, ha aceptado sentarse en la mesa del diálogo con las fuerzas opositoras para explorar medidas que por lo menos bajen la elevada temperatura en que la violencia y las confrontaciones han colocado a la nación. La oposición, que suele tener sus diferencias internas, por lo menos concuerda en puntos como la designación de una Comisión de la Verdad que sea imparcial y la revisión de los casos concernientes a detenciones, procesados y exiliados.
El canciller Elías Jaua se ha quejado de que la oposición suele apelar a la intervención extranjera para abordar la crisis venezolana, pero la verdad es que con la polarización que se ha creado en la nación no hay una opción más factible que la mediación de entidades como Unasur y el representante del papa Francisco. El juego ha vuelto a trancarse, pero eso no significa que no haya salida, siempre que el Gobierno esté dispuesto a ceder en algo.

