Para ser contada
La historia de Sobeida Félix Morel, cuya libertad fue ejecutada el viernes por el director del Nuevo Modelo de Gestión Penitenciaria, es una historia para ser contada. Si la imputada cumplía con todos los requisitos que establece la ley no había más que excarcelarla. Pero sin olvidar que esa Sobeida con quien se llegó a un arreglo para reducirle la pena es la misma que en una ocasión violó la libertad condicional y se estableció en Puerto Rico, dejando un océano de interrogantes sobre su desaparición. Se entregó voluntariamente a las autoridades de la vecina isla después que su pareja, el capo José David Figueroa Agosto, había sido capturado.
En lugar de 10 años que le correspondían por el delito de lavado de activos provenientes del narcotráfico, el Ministerio Público solicitó solo cinco años de condena para ella, de los cuales había cumplido cuatro.
Antes que se hicieran públicas sus relaciones sentimentales con Figueroa Agosto, ya la Sobeida que acaba de salir en libertad había saltado a la palestra a raíz del allanamiento al lujoso apartamento donde residía, operativo durante el cual fueron decomisados miles de dólares y varios vehículos de lujo. Sobre el arreglo a que llegó con la Fiscalía siempre quedó la duda de si fue para decir todo lo que sabía sobre las operaciones de Figueroa Agosto o realmente para callar. Y no es toda la historia.

