La Barranquita
Papa caliente
El caso del complejo deportivo La Barranquita, en Santiago, donde se celebraron los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1986, es una papa caliente. Con la rectitud que ha caracterizado al ministro de Deportes, Jaime David Fernández, era impensable que sería archivada su querella sobre la fraudulenta mutilación del parque.
El 8 de marzo, el funcionario se querelló en la Procuraduría General de la República sobre el supuesto despojo por particulares de más de un millón de metros cuadrados de las instalaciones. Por el tiempo que ha pasado podía pensarse que al caso se le daba largas. Y sobre todo cuando se sabe que los involucrados en la operación no son agricultores ni desalojados de otros predios. Para despejar cualquier aprensión, la fiscal de Santiago, Luisa Liranzo Sánchez, anunció que había iniciado las citaciones de los involucrados en la ocupación ilícita de solares del complejo deportivo.
El proceso apenas comienza, pero por la rectitud que se conoce al ministro de Deportes puede darse por descontado que se llevará hasta las últimas consecuencias. Y más de tomarse en cuenta unas declaraciones del procurador Francisco Domínguez Brito en el sentido de que la pesquisa terminará con el rescate de los terrenos, porque son un patrimonio público. Son obvias las expectativas.

